Las ciudades y los signos, las ciudades sutiles, las ciudades y el hombre. Las ciudades y la memoria. Hay nombres de ciudades que encierran una lejanía antigua y remota (remoto no sólo significa lejano, sino rrrremoto) . Panticapea, Ecbatana, Tiro y Sidón nos evocan aromas de especias, polvareda de esclavos y rutilar de joyas; llanuras de sol con horizontes violeta por cuyos desfiladeros restallan los látigos hititas, las corazas macedonias, seléucidas de dorados morriones y filisteos de túnicas aterciopeladas. Astaroth, Persépolis, Ctesifón, Pasagarda, Samarkamda y Colofón. No es tanto "viajar" allí, cuanto "volver" allí.
Allí donde nació la Historia.
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