Mañana empieza el verano, la estación de la siega y de la trilla, la del viento solano que arregosta los tejados de Castilla. Para los que hemos experimentado el bofetón del viento abrasador en la cara y la modorra que entra a la hora de la siesta al crepitar de la cigarra entre los pastos secos. Dios, que pase pronto.
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